¿Es la NPU el nuevo Secure Boot de Microsoft?
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Una pregunta incómoda
Un rumor reciente ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta incómoda:
¿y si la próxima gran barrera de compatibilidad en Windows no fuera la CPU, ni la memoria, ni el disco, sino la NPU?
PCWorld ha recogido filtraciones según las cuales la funcionalidad completa de un eventual Windows 12 requeriría una NPU dedicada de al menos 40 TOPS. Conviene ser prudentes: no es un requisito oficial confirmado por Microsoft.
Pero la cifra no aparece de la nada. Microsoft ya exige una NPU de 40+ TOPS para los Copilot+ PC, una nueva categoría de equipos Windows orientados a funciones avanzadas de inteligencia artificial local.
La pregunta, por tanto, no es solo si Windows 12 exigirá o no una NPU para instalarse. La pregunta más interesante es otra:
¿puede la NPU convertirse en una nueva frontera de compatibilidad, como antes lo fueron Secure Boot o TPM 2.0?
CPU.
Procesador general del equipo. Es lo que tradicionalmente entendemos como “potencia” del ordenador: abrir programas, navegar, trabajar con documentos, calcular o coordinar el sistema.
NPU.
Procesador especializado en tareas de inteligencia artificial. No sustituye a la CPU; acelera tareas concretas como transcripción, visión artificial, traducción, efectos inteligentes o generación local.
TOPS.
Significa trillions of operations per second. Es una medida aproximada de rendimiento en cargas de inteligencia artificial. No equivale al rendimiento general de una CPU.
Secure Boot.
Mecanismo del firmware UEFI que verifica el software cargado durante el arranque. Puede mejorar la seguridad, pero también actuar como requisito de compatibilidad.
TPM 2.0.
Módulo de seguridad usado para claves, cifrado y arranque protegido. Microsoft lo exige como requisito mínimo en Windows 11.
Copilot+ PC.
Categoría de Microsoft para equipos Windows preparados para funciones avanzadas de IA local. Según Microsoft, requieren una NPU capaz de superar los 40 TOPS, además de otros requisitos de memoria y almacenamiento.
CPU gradual, barreras discontinuas

Figura 1. Evolución del rendimiento de CPU en portátiles de gama media-alta y principales eventos de compatibilidad en Windows.
Fuente: elaboración propia a partir de PassMark CPU Benchmark, documentación oficial de Microsoft sobre Secure Boot, requisitos de Windows 11 y Copilot+ PC, fin de soporte de Windows 10 y la síntesis de rumores publicada por PCWorld.
La lectura del gráfico es sencilla:
- La CPU mejora de forma gradual.
- Las barreras de compatibilidad aparecen de golpe.
Un portátil de 2015 no rinde como uno de 2024, pero puede seguir siendo útil para:
- navegación web
- ofimática
- correo
- docencia
- reproducción multimedia
- administración cotidiana
- programación ligera
La ruptura no siempre llega porque el hardware sea incapaz. A veces llega porque el ecosistema redefine qué considera compatible, moderno o plenamente válido.
De la seguridad a la inteligencia artificial
Secure Boot y TPM 2.0 se justifican desde la seguridad. La NPU se justifica desde la eficiencia de la inteligencia artificial local.
Son argumentos distintos, pero pueden producir un efecto parecido:
separar los equipos plenamente compatibles de los que quedan en una segunda categoría.
Con Windows 11, Microsoft estableció como requisitos mínimos, entre otros, UEFI con Secure Boot y TPM 2.0. Esto dejó fuera de la actualización oficial a muchos equipos que, por potencia, todavía podían realizar tareas ordinarias sin dificultad.
La NPU introduce una lógica diferente. No es un mecanismo de seguridad, sino un acelerador especializado para IA. Puede tener ventajas reales:
- menor consumo energético en tareas de IA
- procesamiento local sin depender siempre de la nube
- transcripción y traducción en tiempo real
- efectos inteligentes de cámara y audio
- generación o análisis local de contenido
El problema no está en que la NPU exista. El problema aparece si se convierte en una nueva frontera entre:
- equipos que solo ejecutan Windows
- equipos que acceden a la experiencia completa de Windows
¿Requisito técnico o segmentación del mercado?
Hay que distinguir dos cosas.
Un requisito puede ser técnicamente razonable si una función no puede ejecutarse bien sin cierto hardware. Algunas tareas de IA local pueden ser lentas, ineficientes o poco prácticas si se ejecutan solo con CPU.
Pero un requisito también puede funcionar como estrategia de segmentación. En ese caso, el sistema sigue funcionando en equipos antiguos, pero las funciones más visibles quedan reservadas para equipos nuevos.
Esto crea una doble compatibilidad:
- Compatibilidad de instalación: el sistema se puede instalar y ejecutar.
- Compatibilidad funcional: el equipo accede a las funciones centrales de la nueva generación.
La segunda es más difícil de discutir porque no se presenta como bloqueo, sino como evolución natural. Sin embargo, puede tener efectos parecidos:
- renovación anticipada
- presión comercial
- depreciación de equipos útiles
- obsolescencia percibida
- mayor dependencia del proveedor
Windows 10 y la obsolescencia de facto
El fin del soporte ordinario de Windows 10 el 14 de octubre de 2025 añade una dimensión práctica al debate. Microsoft indica que los equipos con Windows 10 seguirán funcionando, pero dejan de recibir actualizaciones ordinarias, correcciones de seguridad y asistencia técnica.
Esto convierte la compatibilidad en un problema de riesgo:
- el equipo no se rompe
- el sistema sigue arrancando
- las aplicaciones pueden seguir funcionando
- pero aumenta el coste de usarlo con seguridad
Por eso la obsolescencia contemporánea no siempre adopta la forma de avería física. Muchas veces adopta la forma de:
- incompatibilidad
- ausencia de actualizaciones
- pérdida de soporte
- exclusión de funciones relevantes
¿Cuántos equipos podrían quedar fuera?
No existe una cifra única. Depende de qué se mida:
- equipos que no cumplen los requisitos oficiales de Windows 11
- equipos afectados por el fin del soporte de Windows 10
- equipos que podrían quedar fuera si la NPU 40+ TOPS se convirtiera en frontera funcional
Aun así, las estimaciones disponibles ayudan a dimensionar el problema.

Figura 2. Comparación orientativa entre equipos afectados por la barrera actual de Windows 11 —Secure Boot y TPM 2.0— y equipos potencialmente afectados si una NPU de 40+ TOPS se convirtiera en frontera funcional general.
Fuente: elaboración propia a partir de Reuters —que recoge una estimación de Canalys—, Academy Networks / Antech —que resume datos de Lansweeper— y previsiones de Gartner sobre la cuota de envíos de AI PC.
Nota: las barras de Gartner son una aproximación orientativa, no una medición directa del parque instalado. Se construyen a partir de la cuota prevista de envíos de AI PC: si los AI PC representan el 17% de los envíos en 2024, el 83% restante queda fuera de ese proxy; si representan el 43% en 2025, el 57% queda fuera. Además, AI PC no equivale necesariamente a Copilot+ PC ni garantiza siempre NPU de 40+ TOPS.
La figura debe leerse como orden de magnitud, no como suma directa. Las fuentes no miden exactamente lo mismo: unas se refieren al parque mundial, otras a muestras empresariales, y otras a envíos nuevos de mercado.
Lo relevante es la comparación conceptual:
- la barrera Secure Boot / TPM 2.0 ya dejó fuera a una parte importante de equipos;
- una barrera funcional basada en NPU 40+ TOPS podría ser todavía más restrictiva durante los primeros años de adopción.
¿Es la NPU el nuevo Secure Boot?
La respuesta prudente es:
todavía no como requisito de instalación, pero sí como posible frontera funcional.
No hay base suficiente para afirmar que una futura versión de Windows vaya a exigir una NPU de 40 TOPS para instalarse. Esa afirmación debe evitarse mientras Microsoft no publique requisitos oficiales.
Lo que sí puede afirmarse es más matizado:
- Microsoft ya ha creado una categoría de PC basada en IA local.
- Esa categoría exige una NPU de 40+ TOPS.
- Algunos rumores sitúan esa misma cifra en el centro de un futuro Windows más orientado a IA.
- Las funciones avanzadas de Windows se están orientando hacia ese tipo de hardware.
- Puede surgir una separación entre “ejecutar Windows” y “tener la experiencia completa de Windows”.
La diferencia con Secure Boot es clara:
- Secure Boot y TPM 2.0 operan como barreras de seguridad y compatibilidad.
- La NPU puede operar como barrera de relevancia funcional.
Consecuencias posibles
Renovación anticipada.
Equipos suficientes para tareas ordinarias pueden ser sustituidos antes de agotar su vida útil.Obsolescencia inducida.
El equipo no falla: cambia la definición de compatibilidad.Coste para hogares, empresas e instituciones.
Universidades, administraciones, bibliotecas, pequeñas empresas y familias no renuevan hardware al ritmo del marketing tecnológico.Impacto ambiental.
Sustituir equipos funcionales aumenta residuos electrónicos, consumo de materiales críticos y huella energética de fabricación.Pérdida de autonomía del usuario.
Cada nueva capa de requisitos reduce el margen para reutilizar, reparar o adaptar hardware existente.Depreciación del mercado de segunda mano.
Equipos útiles pueden perder valor si quedan fuera de Windows 11, Copilot+ PC o futuras funciones de IA.Oportunidad para Linux.
Lo que Windows deja atrás puede conservar años de vida útil en otros ecosistemas.

Figura 3. Tux, la mascota de Linux.
Fuente: imagen original de Larry Ewing, disponible en Wikimedia Commons.
La segunda vida del hardware en Linux
La comparación con Linux ayuda a entender mejor el problema.
Muchos equipos que quedan fuera de Windows 11 por no cumplir requisitos como TPM 2.0 o Secure Boot pueden seguir teniendo una vida útil razonable con distribuciones Linux actuales.
Por ejemplo:
- Ubuntu 24.04 LTS ofrece mantenimiento de seguridad estándar hasta el 31 de mayo de 2029.
- Linux Mint 22, basado en Ubuntu 24.04, se presenta como versión de soporte prolongado hasta abril de 2029.
- Debian mantiene un ciclo amplio: aproximadamente tres años de soporte ordinario y dos años adicionales de soporte LTS.
Esto no significa que Linux sea una solución universal. Hay software profesional, videojuegos, periféricos, aplicaciones corporativas y hábitos de uso que pueden dificultar la transición.
Pero sí muestra algo importante:
la vida útil técnica de muchos equipos es mayor que su vida útil dentro del ecosistema Windows.
Un portátil con CPU de 2015, 2017 o incluso anterior puede seguir siendo útil para tareas cotidianas si dispone de SSD y memoria suficiente. La frontera no es siempre el hardware. Muchas veces es el ecosistema.
Mercado de segunda mano y valor residual
Este fenómeno también afecta al mercado de segunda mano.
Cuando Microsoft endurece los requisitos de compatibilidad, una parte de los equipos pierde atractivo para compradores que desean compatibilidad oficial con Windows, aunque el hardware siga funcionando correctamente.
Esto produce dos efectos simultáneos:
Depreciación artificial.
Portátiles con buena pantalla, teclado correcto, SSD y rendimiento suficiente pueden perder valor si no cumplen los requisitos de Windows 11 o quedan fuera de Copilot+ PC.Oportunidad de reutilización.
Usuarios técnicos, centros educativos, asociaciones o proyectos de reacondicionamiento pueden adquirir equipos depreciados y prolongar su vida útil mediante Linux.
La pregunta de fondo es sencilla:
si un equipo sigue siendo útil con otro sistema operativo, ¿estaba realmente obsoleto o solo había dejado de encajar en la estrategia de compatibilidad de su proveedor dominante?
Conclusión
La tecnología debe avanzar. La inteligencia artificial local puede aportar valor real. Y una NPU puede ser útil para muchas tareas.
Pero el problema no es ese.
El problema es que un ordenador puede ser declarado obsoleto de manera artificial o forzada, aunque siga siendo útil para muchas tareas cotidianas.
La CPU muestra una evolución continua. Secure Boot, TPM 2.0 y ahora la NPU muestran otra lógica: la compatibilidad se redefine por saltos.
En ese contexto, la obsolescencia deja de ser solo técnica. También es:
- económica
- ambiental
- institucional
- política
La pregunta final no es si la tecnología debe avanzar.
La pregunta es otra:
¿quién decide cuándo un ordenador todavía útil deja de ser suficientemente moderno?
Tabla de referencia
| Año | Modelo | Fabricante | CPU Mark | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| 2010 | Core i5-520M | Intel | 1731 | PassMark |
| 2011 | Core i5-2520M | Intel | 2241 | PassMark |
| 2012 | Core i5-3320M | Intel | 2658 | PassMark |
| 2012 | A10-4600M | AMD | 1952 | PassMark |
| 2014 | Core i5-5200U | Intel | 2500 | PassMark |
| 2014 | FX-7500 | AMD | 1940 | PassMark |
| 2017 | Core i5-8250U | Intel | 5797 | PassMark |
| 2017 | Ryzen 5 2500U | AMD | 6495 | PassMark |
| 2020 | Core i5-1135G7 | Intel | 9360 | PassMark |
| 2020 | Ryzen 5 4500U | AMD | 10674 | PassMark |
| 2021 | Ryzen 5 5500U | AMD | 12666 | PassMark |
| 2022 | Core i5-1235U | Intel | 12598 | PassMark |
| 2023 | Core i5-1335U | Intel | 13947 | PassMark |
| 2024 | Core Ultra 5 125U | Intel | 16882 | PassMark |
| 2024 | Ryzen 5 8640U | AMD | 19961 | PassMark |
Nota metodológica. CPU Mark es un índice sintético de rendimiento general de CPU elaborado por PassMark a partir de resultados de benchmark. Debe interpretarse como medida comparativa aproximada, no como una magnitud física equivalente a TOPS. La NPU mide otro tipo de capacidad: aceleración especializada para cargas de inteligencia artificial.